En muchos países, los oficiales de la policía llevan consigo armas de fuego (arma de reglamento) en sus habituales obligaciones laborales.
La policía frecuentemente tiene unidades especiales en los casos de delincuentes armados, o en situaciones de gran peligro, y en algunos países, pueden llamar a los militares en situaciones extremas. También pueden estar equipados con armas no mortales, en el caso de controlar disturbios. Las armas no mortales incluyen garrotes (rotén o macana), escudos, equipos anti-disturbios, balas de goma y gases lacrimógenos. El uso de armas de fuego es el último recurso y se las usa en caso que una persona esté en riesgo o peligro de perder la vida, aunque en algunos países se permite usarlas contra convictos peligrosos que tratan de fugarse o son riesgo de patente intensidad. Los oficiales suelen llevar consigo en la mayoría de los casos esposas (grilletes) para detener criminales o sospechosos.
Las fuerzas policiales modernas hacen un considerable uso de los equipamientos de radiocomunicaciones y computadoras portátiles llevados por cada persona e instalados en los vehículos, por éste medio coordinan el trabajo, comparten información y brindan ayuda rápidamente. En los últimos años, los vehículos tienen instalados computadores que aumentan las comunicaciones, permitiendo el envío de llamadas de forma más sencilla, verificar vehículos hurtados, antecedentes penales de personas sospechadas en pocos segundos, actualizar el historial de la rutina diaria del policía y enviar en tiempo real otros informes requeridos. Otras herramientas comunes del equipamiento policíaco son linternas, silbatos y ordenadores portátiles.
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